La nueva vida de Gastón Pauls: predica en las rutas argentinas

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La nueva vida de Gastón Pauls: predica en las rutas argentinas
Dijo que se encomendó a Dios para sanar su adicción y, agradecido, imparte charlas sobre lo que el Señor hace en su corazón

A los 47 años, Gastón Pauls atraviesa un momento especial: el actor se divide entre sus compromisos entre la pantalla grande y su nueva vida testimonial por las rutas del interior de Argentina.

Negado a mencionar que participa de un grupo de “Narcóticos Anónimos” debido a su adicción, él prefiere llamarlo “un grupo anónimo” y reconoció que eso no fue suficiente para sanar, por eso se volcó a dar testimonio.

“Levanté la cabeza y pedí ayuda a Dios. Después empecé a ir a este grupo anónimo de recuperación y, después de eso, conecto mucho más fuerte todavía con la fe”, precisó el artista, que, desde Corral de Bustos (Córdoba), aseguró: “No paro de dar charlas, estoy al mango total”.

Hasta antes del años 2003, Pauls “no creía en nada”, pero se topó con el pastor evangélico Luis Palau: “ Yo era absolutamente laico. Verlo predicar en el Monumento de los españoles fue realmente impactante. Yo no tenía ningún tipo de acercamiento religioso evangélico, pero me conmovió la esperanza y la hermandad que había”.

Cuando fue consultado sobre su “clic” al momento de abrirse camino en la fe, relató que tiene “clarísimo” el instante: “fue en el año 2007 cuando, después de intentarlo de un millón de maneras, no podía dar con nada que me hiciera salir de la adicción y el consumo.

Había intentado ya todas las maneras posibles y, en la hora más desesperada, como le ocurre a muchos no creyentes, no fui el único que levantó la mano y le pidió ayuda a Dios. Y la ayuda vino”.

Pauls no se identifica con ninguna religión: “Me identifico con la fe, con Dios y lo que Dios día a día hace en mi corazón. Yo trato de predicar con eso. Me refiero a la prédica como palabra y a orar como hablar.

Entonces, me refiero a la relación que uno pueda tener con Dios.

Cuando uno ve la naturaleza como las Cataratas del Iguazú, decís ‘esto no está hecho por un arquitecto humano’. Sirve para salir un poquito de la demagogia y el egocentrismo. Está bueno saber que hay algo por encima nuestro”.

Fuente:eldia.com

 

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