Con la bomba del dólar desactivada, Dujovne y Sandleris ahora van por el “crecimiento en V”

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El Gobierno cree que la economía rebotará con fuerza el año que viene, impulsada por el consumo y las exportaciones. Aunque las altas tasas del Banco Central conspiran contra la recuperación tan pronunciada que vislumbra el Ejecutivo.

En el Ministerio de Hacienda y en el Banco Central circula la sensación de que desactivaron la bomba. Economistas críticos con el manejo de la crisis también admiten que el Gobierno, ahora sin ningún tipo de doble comando interno en la gestión de la economía y bajo una auditoría más estricta del FMI, capeó una situación crítica y logró domar -nadie se atreve a aseverar si definitivamente- el precio del dólar.

Unos y otros, funcionarios y analistas, coinciden en que el costo es altísimo. No solo en términos de bolsillo: recesión, inflación, caída de poder adquisitivo, empresas en problemas y puestos de trabajo en la cuerda floja. También en cuanto a expectativas. “Operamos en un clima de muy baja credibilidad”, resumió un funcionario, en diálogo con este medio. “Por eso -aseveró- el Ejecutivo debió implementar un programa monetario y fiscal tan escrito y ‘transparente’”.

Así y todo, el Gobierno confía en que la economía dibujará una “V”, una recuperación bastante rápida después de la abrupta caída hasta el vértice de la letra. Y anhela que sea la “V” de la victoria, que le permita a Mauricio Macri llegar a las elecciones presidenciales con chances concretas de lograr un segundo mandato. Analistas, en cambio, advierten que la recuperación podría tener más forma de “L”. Que luego del salto al precipicio llegue algo más parecido al estancamiento.

Las dudas de Wall Street y la confianza de Balcarce

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, respondieron preguntas de fondos y bancos de inversión en Nueva York, la semana pasada. Según fuentes de Hacienda, la principal inquietud de los inversores fue política: ¿Podrá Macri revalidar el mandato en un escenario de ajuste tan crudo?

El escenario que trazan en Balcarce 186, a metros de la Casa Rosada, es optimista. Confían en que la economía se recuperará hacia fines del primer trimestre, cuando el agro comience a liquidar una buena cosecha, que comparará con la brutal sequía que restó 1,1 puntos al PBI de 2018. Y lo hará con fuerza, para llegar al cuarto trimestre de 2019 a un ritmo de crecimiento del 8,5% interanual.

“Las exportaciones no agrícolas crecían al 14% incluso antes de la devaluación”, enfatizaron para dar cuenta de que el combo de tipo de cambio competitivo y buena cosecha traerán divisas y dinamizará la actividad, sobre todo en el interior.

Vaticinan que a eso se sumará una recuperación del salario y de las jubilaciones luego de lo que será la peor caída de los ingresos desde 2002, de acuerdo con informes privados. “Las jubilaciones aumentarán 11% en términos reales”, calculan en Hacienda. Por la ley de movilidad, indexarán en marzo con la inflación de estos meses.Además, si el índice de precios se modera (de eso debería encargarse la fuerte política monetaria), habrá más plata en el bolsillo de los jubilados y beneficiarios de AUH. La contracara: este año, esos ingresos quedarán 15 puntos por debajo de la inflación.

La coordinación con el Banco Central de Sandleris permitiría darle ese aire que la economía asfixiada tanto necesita. El BCRA dejó en claro que no se apurará, pero de a poco comenzó a bajar el rendimiento de las Leliq, desde niveles superiores al 73% al 68,5% que pagó el viernes.

Tanto Hacienda como el Banco Central indican que la inflación comenzó a bajar en la última semana de octubre, aunque ese mes terminaría con un índice de precios cercano al 6%. La tasa se mantendría por encima del 60% al menos hasta que las expectativas de inflación anual caigan por dos meses seguidos.

Si el dólar alto reactiva al comercio exterior y al turismo interno, mejores salarios y jubilaciones darán vuelo al consumo, sostienen en Casa Rosada. Y así, la economía se encaminaría a la V de la victoria, luego de una recesión de 2,5 por ciento prevista para 2018.

Admiten, en cambio, que la inversión quedará rezagada. Las empresas esperarán a después de las elecciones para definir desembolsos en la economía real del país.

En el escenario trazado, la mejora en los indicadores económicos coincide con la falta de un rival claro que logre nuclear a la oposición de cara a las elecciones: 17 provincias -16 de ellas, gobernadas por partidos opositores- desdoblaron los comicios.

¿Y si no sale?
La inflación acumulada entre septiembre y octubre supera el 12 por ciento, el número de máxima que alguna vez anheló Federico Sturzenegger como meta para todo 2018. En el Gobierno, esperan que el IPC termine 2018 con un alza cercana al 44%, que para las consultoras privadas puede estirarse a 48%. Según datos del Ministerio de Producción y Trabajo, las expectativas de creación de empleo están en el nivel más bajo en nueve años, aunque la cantidad de puestos de trabajo se mantenía en agosto (antes de la última disparada del dólar) en un nivel similar al de hace un año.

Con esos indicadores como telón de fondo, Marina Dal Poggetto, directora del Estudio Bein, tiene un diagnóstico más escéptico del escenario económico que se viene. “Esto (el nuevo programa monetario y meta fiscal) arrancó al borde de un espiral de dólar y precios, con un Banco Central sin credibilidad ni poder de intervención, y les viene saliendo bien”, dijo. “A un mes de ese punto de partida, ninguno estaba demasiado convencido de que el dólar no iba a parar de bajar”, agregó.

Para eso, el Banco Central debió pagar “una tasa estrafalariamente alta, que tiene costos en términos de dinámica de crédito y de aumento de morosidad en las carteras de los bancos”, continuó Dal Poggetto, y concluyó: “El impacto de cortísimo plazo es el desplome del consumo y de las ventas, de la actividad, el aumento del desempleo (el FMI prevé 10,9% para 2019) y el estiramiento dela cadena de pagos”.

En su opinión, es difícil prever una recuperación en “V” ante este escenario, aunque la posibilidad de comprar dólares en el piso de la banda de flotación sin esterilizar moneda le permitiría al Banco Central inyectar más pesos a una economía desértica. “Para recuperarte, necesitás recomponer el salario real y, para eso, que el tipo de cambio se atrase mucho, que el dólar funcione como ancla, para lo que se requiere que la tasa de interés continúe muy alta”, explicó. “Cuando México salió de la crisis del Tequila, mantuvo la tasa en 50% durante un año”, recordó.

La gran pregunta, entonces, es ¿qué sucederá cuando el Banco Central comience a bajar la tasa de interés y con el calendario de elecciones (primarias, generales, balotaje, antes las provinciales) más cerca del horizonte?. “Al no haber ningún tipo de control de capitales, tenés que traccionar con la tasa de interés; no hay margen para una política expansiva el año que viene”, aseveró Dal Poggetto.

Sin mucha obra pública en el Presupuesto (solo los proyectos PPP agregarán cemento y asfalto a lo que está en ejecución) ni crédito a tasas convenientes, y con una política fiscal en un año electoral y con un mundo incierto, la “V” podría parecerse más a una “L”.

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